153. NECESITO ESFORZARME MÁS
QUINN
Las gotas de sudor me corrían por la espalda, surcando todos mis músculos tensos, mi cuerpo entero estremeciéndose de placer.
Un gruñido ronco se escapó de mi garganta.
Mis caderas parecían tener vida propia mientras embestía hacia arriba, dentro de esa caliente boca que me chupaba y lamía, enroscando su lengua en el glande de mi polla y tragando todo el abundante presemen que escapaba de mi uretra sin cesar.
Sus grandes y sensuales tetas envolvían la base de mi miembro y mis testículos,