030. CÓMPLICES
VALERIA
Después de llegar al acuerdo más atrevido de mi vida, Aldric salió y le pidió al posadero que llenara la tina con agua caliente.
Agradecí el detalle y me sumergí en la relajante agua hasta el cuello, sola en el cuarto, suspirando relajada.
No quería pensar en nada, pero levanté la mano donde me había quemado con esa piedra extraña y estaba casi sana, toqué mi cuello y tampoco me dolía.
Todas las heridas y magulladuras estaban sanando rápido, como nunca, a excepción de las más serias y a