Punto de vista de Aria….
Las cocinas eran una cueva de calidez a esa hora, un lugar de trabajo constante y honesto donde la noche se tragaba el resto de la fortaleza y solo el hogar quedaba como testigo.
Habíamos terminado las últimas ollas de la tarde; el ruido de servir se había desvanecido hacía horas. Me gustaba el silencio, la forma en que el calor suavizaba los bordes del dolor y dejaba solo el trabajo. Hacía que pensar fuera soportable —si es que alguna vez lo era.
Esa noche solo quedáb