Capítulo 46: Las Secuelas de la Guerra
A la mañana siguiente, Maya iba de camino a revisar a los heridos y ver cómo estaban. Entonces escuchó una voz detrás de ella.
—Te dije que esto pasaría —la voz era cortante y muy fría.
Maya se volteó, y su corazón cayó. Era Talia, una de las miembros de la manada, sus ojos estaban rojos.
—Trajiste esto sobre nosotros, tú causaste la batalla —dijo, parada entre las cenizas en el suelo.
Maya no se movió, al menos no esta vez.
—No traje a Victor aquí. Él ha estado rondando esta manada mucho antes de que yo llegara.
—Pero atacó por ti, porque eres alguna chica de profecía maldita que nadie en esta manada pidió —dijo.
—Luché por esta manada, casi muero por ella —dijo Maya en voz baja.
—Pero todavía estás respirando, mientras mi hermano está enterrado bajo tierra —la voz de Talia comenzó a quebrarse mientras las lágrimas comenzaban a rodar por su rostro.
Hubo un largo silencio entre ellas. Otros miembros de la manada observaban desde donde estaban, al