"Lo siento, señor. Sé que al señor Mahardika no le gusta la leche.
Pero en este momento, solo la leche puede neutralizar el picante que siente", explicó Ayunda.
Mahardika miró fijamente a Ayunda, como si no estuviera seguro de su explicación. Pero Ayunda trató de convencerlo, y Mahardika siguió su consejo. Tomó el vaso que tenía delante y lo bebió hasta el final.
Y así fue, la sensación de ardor que lo había estado torturando disminuyó después de beber la leche que Ayunda le había dado.
Ayu