Louie y Victor, con las mentes agudas por la urgencia, habían planeado meticulosamente cada detalle de su fuga de la mansión de los Valois. Eran conscientes de que la amenaza de Lecomte y sus secuaces era real, y estaban determinados a escapar de su alcance mortal.
Mientras se acercaban a las puertas de la mansión, con los corazones acelerados, los dos hombres fueron sorprendidos por la repentina aparición de un grupo de hombres armados. La hostilidad en la mirada de estos hombres era inconfund