Como si nada hubiera ocurrido, Ethan volvió a concentrarse en su investigación.
Arthur Kane permanecía de pie a su lado, observándolo en silencio. Su mirada estaba fija en Ethan, quien llevaba un buen rato analizando distintas plantas medicinales sin detenerse un solo instante.
—Ethan —lo llamó en voz baja.
Ethan siguió mirando por el microscopio. Su actitud fría ya empezaba a ser comprendida por todos.
—¿Qué sucede?
Arthur soltó un largo suspiro.
—Entonces... ¿has decidido ir a la Isla Ashen?