Capítulo XIV: Esperanza.
He permanecido en mi recámara está última semana. Mi padre a decido que saldré hasta la boda de mi hermana. Me dice: No quiere que comenta más imprudencias. Lo he obedecido, porque todavía siento culpa por todo lo que pasó.
Pero cada minuto que pasa me siento, más sofocada en verdad como: ¡Odio estar encerrada! Ya no puedo más.
Me levanto, y decido ir a cabalgar, son las 4:30 a.m. A está hora todavía no hay nadie en la caballerizas. Me cambio, y salgo.
Enseguida siento cómo el aire en mi cara