Capítulo 44: Intento de asesinato.
Me levanto sin ánimos de nada… Todo me pesa, la tristeza de no tener a mi hijo me está consumiendo, y no puedo asomar ni la nariz, porque tengo un ejército vigilando la casa. Apenas han pasado dos días de que estoy en mi casa… Al menos tengo a mi padre, y hermano cerca, y gracias al señor no he visto a mi tía, porque lo que menos quiero escuchar son sus juicios morales, sobre mí.
Me arreglo, y trato de estar lo mejor posible, bajo y ahí está mi tía, que enseguida escupe su veneno:
—Ya estarás f