Camino lo más rápido qué puedo, hasta que perdemos al Vizconde, nos metemos a una botica, y nos quedamos un buen rato allí, estoy demasiado nerviosa.
—Kate respira, y trata de tranquilizarte, eso no le hace bien al bebé—me dice Emi.
—Emi, me vio y si le dice a Harry, todos estaremos en peligro, y nada de esto habrá valido la pena.
—Kate, no está seguro que eres tú, a mí no me vio, así que tranquila.
—¿Qué pasa Kate?, ¿Quién era ese hombre?—pregunta Freya, con cara de preocupación.
—Freya es una