7. Juramento.
El príncipe me sonríe, bebiendo su té.
—Dime, Camelia, ¿matarías por mi?
—Nunca he matado a nadie, su alteza, solo animales.
—No hay diferencia, créeme —De la charola toma un plato con fresas y manzanas verdes, perfectamente picadas, me mira. —Pruébalo.
Tomo de nuevo el tenedor, tomó un trozo de fresa y me lo llevo a la boca.
—Harás esto con todo lo que coma o beba.
Debe de pensar que lo quieren envenenar, loco.
—Así lo haré, su alteza.
—Tampoco haces preguntas.
Tengo muchas preguntas, per