13. Entre lo bueno y lo malo.
Miro al príncipe confundida.
—Entra, hagan lo que quieran, menos salir, te veo después.
Entro a lugar con nervios, cierro la puerta, escucho voces y risas, sigo el sonido temerosa, mis ojos se van a las dos rubias identificas que están frente a mí sentadas en un sofá, pego un grito de emoción.
—¡Camelia! —gritan todas abrazándome.
—Chicas, ¿qué hacen aquí? —Las abrazo.
Nos separamos, las miro emocionada sonriendo.
—Fueron por nosotras, dijeron que teníamos que venir aquí y hacer sonreír a al