Mateo frunció el ceño al escuchar esto.
Luciana miró a Valentina con arrogancia y satisfacción:
—Valentina, ¿realmente te duele mucho? Entonces suplícame. Si me lo pides, ¡quizás permita que Mateo te lleve al hospital!
Valentina, aguantando el dolor, miró a Luciana:
—Entre nosotras, quién suplicará a quién, eso está por verse.
Dicho esto, Valentina se marchó.
...
Valentina regresó a su apartamento y sacó su teléfono para llamar a Santiago:
—Santiago, Daniel ha sido secuestrado por Mateo. Envía g