POV de Elena
Dante estuvo allí en un instante, atrapándome antes de que golpeara el suelo, guiándome a la silla de cuero junto a su escritorio. Se arrodilló frente a mí, sus manos en mis rodillas, sus ojos escudriñando mi rostro con una intensidad que hizo que me doliera el pecho.
"Elena, ¿estás bien? Por favor dime qué pasó," preguntó de nuevo.
La preocupación en su voz rompió cualquier dique que había estado conteniendo en mi interior.
"Ellos saben." Mi voz salió temblando. "Todos saben. Sobr