POV de Elena
El viaje a casa fue silencioso.
No el silencio cargado de antes en la noche. Este era más pesado. Más oscuro. El tipo que se asentaba en tus huesos y hacía difícil respirar.
Me senté tan lejos de Dante como el asiento lo permitía, observando la ciudad difuminarse a través de la ventana. Mi mente seguía reproduciendo los mismos dos segundos una y otra vez. El sonido de los dedos de Lorenzo. La manera casual en que Dante se había arreglado los puños después. El oscuro placer que habí