«Woo, woo…» Emily, que creía haberse encontrado con un gángster, abrió ampliamente los ojos, y comenzó a forcejear de inmediato.
Pero los brazos del hombre eran tan fuertes como el hierro, que sujetaban su cintura con fuerza.
Al mismo tiempo, su gran palma le tapaba los labios, sin darle ninguna oportunidad de pedir ayuda.
Emily sólo sintió que había perdido por completo la capacidad de resistirse. El hombre era tan fuerte y la encerraba sin ningún punto débil.
«Woo…» Su cuerpo fue presionado c