Después de algunos minutos en la conducción finalmente había llegado y estacionó el auto antes de bajarse e ingresar a esa joyería, tanto tiempo yendo al mismo lugar que ya lo veía como un sitio familiar y se sentía muy bien allí. También le tenía mucho cariño a la persona que había estado atendiendo el sitio durante muchos años, esa era Flor.
—Hola, Max, me alegra mucho verte por aquí —le dijo con el mismo cariño de siempre.
—Flor, hace dos semanas atrás vine. ¿No lo recuerdas? —le expresó c