BAJO EL CANDELABRO
Mira descansó pesadamente sobre el sofá de terciopelo bajo el candelabro de cristal, cuya suave luz proyectaba prismas por toda la habitación. Observó a la empleada conducir a Eli hacia las escaleras, con su pequeña mano envuelta en la de ella. Él giró la cabeza una vez, y sus grandes ojos se encontraron con los de Mira.
—Buenas noches, mami —murmuró con la voz cargada de sueño.
La empleada sonrió, asintió cortésmente y se alejó, mientras la puerta del cuarto del niño se cerr