El corazón de Wilson latía con fuerza al enfrentar a Rowán. Era evidente que estaba hirviendo de rabia. Reunió rápidamente la compostura e intentó parecer tranquilo, a pesar del pánico que corría por sus venas.
—Rowán, ¿qué haces aquí a esta hora? —preguntó Wilson, intentando sonar sorprendido pero sereno—. Ha pasado muchísimo tiempo desde que viniste.
Rowán frunció el ceño, con una expresión dura.
—Estuviste en mi casa ese día para ver a Amanda. ¿Entraste en su habitación para amenazarla? ¿Qué