Carol
—¿Te duele mucho? —preguntó Betty mientras me ayudaba a desinfectar y limpiar mi rodilla.
—No, solo fue un rasguño. —dije por quinta vez.
Luego del desafortunado accidente que tuvimos junto a la cascada, Derek trajo a un Alex conmocionado y lloroso hasta la casa, mientras Betty me ayudaba a caminar despacio. Cuando llegamos no vimos a nadie en la sala ni en la cocina, pero ella subió al segundo piso en busca de un botiquín de primeros auxilios que había en uno de los baños y escuchó la