Mundo ficciónIniciar sesiónNo confíes en los enemigos escondidos, porque pueden hacerte más daño que los enemigos declarados
El éxtasis le recorría el cuerpo entero a Susana mientras los labios de Adriel succionaban los suyos y su lengua se introducía hasta el fondo de su boca, rodeándola con sus brazos. Dejando escapar un gemido, ella se apretó a su cuerpo; la presión de sus pechos contra el pecho de Adriel hacía que su piel se erizara y que un gemido incontrolable escapara de sus labi







