¡Bang!
Falcon se estrelló de espaldas contra el costado de un contenedor de carga.
Su traje negro, que hasta ese momento se había mantenido impecable, estaba cubierto de polvo. El cabello, siempre peinado a la perfección, empezaba a despeinarse. La sangre volvió a escurrirle por los labios.
Naomi contuvo el aliento. Por un momento, creyó que Brandon podía ponerle fin a todo ahí mismo.
—¡Levántate! —gritó Brandon, con la respiración agitada—. ¿No querías ponerme a prueba? ¡Pues enfréntame!
Falcon