—Mátenlos.
Falcon habló en voz baja, casi sin emoción. Sin embargo, bastó esa sola orden para que el almacén perdiera el último rastro de silencio.
Los hombres de Falcon se movieron casi al mismo tiempo; levantaron las armas y abrieron fuego. Una detonación tras otra resonó entre las paredes de concreto y ensordeció a todos los presentes. Chispas y fragmentos de concreto volaron por el aire al estrellarse las balas contra los pilares.
—¡Escudo! —gritó Brandon.
En un instante, los miembros del eq