Varias horas antes...
La vieja casa oculta en el bosque continuaba sumida en el silencio. Por fuera, la edificación parecía llevar mucho tiempo abandonada. No se oían vehículos ni se percibía actividad alguna; solo el viento que mecía los pinos a su alrededor.
En el estudio de la planta baja, Falcon estaba de pie frente a la ventana, disfrutando de una taza de café negro de la que todavía salía vapor. Observaba el inmenso bosque a lo lejos, como si esperara algo.
Poco después, sonaron dos golpes