Una sonrisa asomó a los labios de Cale.
—Muy bien, entonces. Gracias por la información.
—Por supuesto, señor Miller. Y si puede, vaya tras ellos cuanto antes.
La llamada terminó.
Antes de que Cale pudiera apartarse el celular de la oreja, otra llamada entrante interrumpió el silencio. Esta vez, el nombre en la pantalla hizo que Vincent, sentado adelante, soltara un suave suspiro de alivio.
Chris.
Apenas Cale contestó, la voz de su hermano menor se escuchó sin preámbulos:
—Ya llegué al aeropuert