Las palabras de Vincent aumentaron la tensión dentro del auto. Después de eso, Cale no dijo nada más. Volvió la mirada a la tableta que sostenía y estudió cada detalle de los marcadores de coordenadas que rastreaban dos desplazamientos en direcciones opuestas.
—Señor —lo llamó Vincent, incapaz de ocultar el nerviosismo en la voz.
Cale alzó la mirada por un instante.
—La señal GPS de sus vehículos desapareció de pronto —informó Vincent mientras abría a toda prisa el sistema de rastreo de respaldo