—Sí, pero eso es distinto. —Naomi suspiró—. Además, todavía tengo que presentar el examen de admisión, ¿verdad? Aparte de prepararme para eso, ¿qué más puedo hacer? ¿Quedarme en casa nada más?
Lydia miró a Naomi divertida. Sabía que la chica sentada frente a ella hacía un puchero e intentaba convencerla de que la dejara hacer lo que quería.
Un trabajo de medio tiempo.
—¿Por qué se ríe?
—¿Quién se está riendo de ti? —dijo Lydia con una amplia sonrisa—. Sabes muy bien que Cale rechazaría esa idea