—Estamos a salvo. —Lydia trató de sonar lo más tranquila posible—. Ten cuidado al venir.
—Sí, claro. —Chris suspiró aliviado al otro lado de la línea—. Entonces voy para allá.
—Bueno.
Cuando terminó la llamada, una preocupación distinta se apoderó de Lydia: ¿Qué tan grave era el estado de Nathaniel en ese momento? Ojalá pudieran salir de Portclair y volver a Solaviz cuanto antes.
—¿Está... bien?
La voz de Naomi hizo que Lydia volteara. La chica ya no lloraba, aunque la preocupación seguía reflej