Naomi volvió a examinarse en el espejo alto de marco negro que ocupaba el rincón de la habitación. Ya debía de ser la quinta vez que lo hacía esa noche.
Naomi alisaba despacio la manga del vestido, aunque esta llevaba rato impecable. Sin embargo, cuanto más miraba su reflejo, más le costaba creer que la mujer del espejo fuera realmente ella.
—¿Me veo extraña?
Naomi habló mucho más bajo que de costumbre.
Desde el sofá junto a la ventana, Lydia soltó un suspiro largo y dramático y cerró la pequeña