—¿Qué te parece? —Harriett dio una vuelta frente a su madre. Era su primer día en la empresa de su padre desde el divorcio y ya se sentía nerviosa. Llevaba un vestido color beige que le llegaba un poco por debajo de las rodillas, un kimono negro y unos tacones beige a juego, mientras su cabello estaba recogido en una coleta elegante, acompañado de joyería plateada.
—Impresionante, Su Ji. Te ves perfecta —la elogió su madre, percibiendo lo tensa que estaba. Cuando supo que Harriett había aceptad