—¿Adrian? —El rostro de Harriett se volvió pálido al instante al ver a su viejo amigo. Después del incidente de hace cuatro años, cortó completamente todo contacto con él, ya que no podía enfrentarlo por la vergüenza y la culpa.
—Bueno, esta no es la reacción que esperaba —rió Adrian mientras se acercaba a la silla—. ¿No te alegra verme, Harri?
—¿Qué haces aquí, Adrian? ¿C-cómo me encontraste? —Se sentó lentamente, jugando nerviosamente con sus dedos.
—Mamá me dijo que has vuelto a la empresa,