Harriet estaba cansada de todo ese drama, y la escena la agotaba. Lo único que quería era irse. Había venido para felicitar y apoyar a su amiga, pero había terminado siendo el centro de atención por culpa de Damien.
Harriet se giró hacia Tony, quien la había seguido desde París hasta Nueva York, y le dio una mirada tranquilizadora.
“Está bien. Hablemos.” le dijo a Damien, y un leve suspiro escapó de sus labios mientras sus ojos se suavizaban. Damien la condujo fuera del salón, dejando a Evelyn