35. Abadallah, arruinando todo
Tano:
Habían pasado dos semanas después de lo estipulado a leer los últimos deseos de Pilar, me ahogaba del llanto que tenía que soportar con la carta que le había dejado a nuestra hija fui un fisgón al leer lo que no me correspondía, pero ella estaba segura al cien por ciento que Catalina sería la madre ideal para bodoque y, lo agradecía infinitamente porque yo también lo creía y lo quería así.
Catalina era la primera que debía de estar en el notario, después del tropel que tuvimos por el árab