La habitación se llenó de un silencio cargado de emoción, roto únicamente por el suave sonido producido por el roce de las telas de sus ropas y el latido de dos corazones.
Caroline, aún sobre Jhonn, sentía cómo cada respiración de él levantaba su cuerpo en un vaivén rítmico.
La proximidad de sus cuerpos desataba sensaciones que los envolvía en un torbellino de deseo, pasión y anhelo…
—Caroline, mi querida Cari… —susurró el Rey Jhonn Cuarto, con un tono dulce en su voz, sus ojos brill