Cuando me desperté, a la mañana siguiente, Roman se había ido. Dejó una nota diciendo que lo llamaron al trabajo temprano, pero me hablaría más tarde; y por supuesto, que me amaba. Sonreí y me quedé allí, en completa felicidad durante unos minutos, antes de levantarme y darme cuenta... ¿Qué me voy a poner? Roman me hizo pedazos el vestido... ¡No puedo caminar desnuda a casa!
¡Mi*rda!
Decidí que tendría que tomar prestada una de sus camisetas; afortunadamente era lo suficientemente larga, para