Gianna.
Tenía miedo de Natasha, esa mujer sería capaz de cualquier cosa, con tal de conseguir lo que ella quiere, y de las cosas que pudiera hacerle a mi hijo, yo era lo de menos, pero si ella intenta algo en contra de mi bebé, no sé de lo que sería capaz.
—De verdad, que no tengo palabras, Gia —Thomas se sienta en la banca conmigo—. Mira, ese día te dije las cosas para que abrieras un poco los ojos, pero te fuiste de forma radical, cortando rabo y oreja. ¿Ahora las cosas están en buenos términ