—Sí, estoy seguro. ¿Estás dudando de mí?— Tom suspiró de nuevo. Desvió la mirada y trató de reprimir el impulso de estallar en carcajadas; A los ojos de Gerard, parecía que Tom se sentía mal por decirle la verdad. Eso fue todo. Todo se estaba desviando y nada salió como esperaban.
—No, te creo completamente, y es por eso que estoy acabado.— Gerard se levantó de la mesa de operaciones con una especie de expresión soñadora en el rostro. Miró fijamente al suelo y movió los labios en silencio. Toda