Punto de vista de Bailey
Derek presionó el cuchillo con más fuerza contra la garganta de Adrian. Apareció una fina línea de sangre, roja brillante contra la piel pálida.
—¿No qué? —dijo Derek, con la voz temblando—. ¿No le haga daño? Aquí no mandas tú, Bailey. Perdiste ese derecho cuando lo elegiste a él en lugar de a mí.
Miré el cuchillo. Miré los ojos de Adrian: abiertos, asustados, diciéndome que corriera. No corrí.
—Suéltalo, Derek.
—No. —Empujó la hoja más cerca. Adrian hizo una mueca de d