POV De Bailey
Adrian no respondió de inmediato; simplemente se quedó sentado en mi suelo, la espalda apoyada contra mi escritorio, con el teléfono en la mano, desplazándose y deteniéndose de vez en cuando, metiéndoselo al bolsillo y mirándome.
—Te hice una pregunta —le pregunté de nuevo.
—Te escuíché —respondió con indiferencia.
—¿Y bien? Respóndela. —Le respondí de golpe.
Seguía sin mirarme; sus ojos permanecían en la ventana, en cualquier cosa menos en mi rostro, y podía sentir cómo me iba po