Punto de vista de Lauren:
En el instante en que las puertas del ascensor se cerraron tras Vivian y yo, sentí un nudo en el estómago.
No eran solo los nervios, sino una sensación de inquietud, como si algo me recorriera el cuerpo, de esas que te susurran que estás a punto de presenciar algo que no puedes olvidar. Apreté los dedos contra la correa de mi bolso mientras el ascensor comenzaba su lento ascenso, y cada piso que pasábamos parecía una cuenta regresiva.
—¿Estás bien? —me preguntó Vivian.