Capítulo 68. Una confianza perdida
Al día siguiente, luego de todo lo que pasó en torno a las rabietas de, Matías. Mateo llegó por sorpresa a la casa de Sabella muy temprano, para llevar a su pequeño hijo a la escuela como lo habían acordado, antes que todo el problema se suscitara. Oriony le dio entrada a Mateo en la casa y Sabella lo miró un tanto a la defensiva.
–Hola, buenos días, Sabella, buenos días, mi niño precioso – Saludó Mateo educadamente – Lamento llegar tan temprano, pero no quería llegar tarde para llevar a Matías