Entre besos y caricias, Sira y Can hicieron el amor tantas veces como pudieron, hasta quedarse profundamente dormidos, cansados, con los labios rojos y las pieles sensibles, de todo el placer que habían sentido. Así, ambos habían recordado lo mucho que se amaban, lo que que se extrañaban y dejado atrás la tristeza de lo que otras personas les hicieron y les habían hecho sentir. Después de tantos años, Can y Sira volvían a estar juntos y era su momento de retomar ese romance que se había quedado