Los ojos de todos estaban fijos en Thea.
Jonathan era un doctor talentoso, así que nadie esperaba que Thea, que carecía de conocimientos médicos, aceptara su desafío mortal.
Además, su vida estaba en juego en este duelo.
“¿Tú?”.
Jonathan miró a Thea con recelo. Pronto, una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro.
“Bien, tráeme papel y bolígrafo. Tendremos esto en blanco y negro”.
Un subordinado se le acercó rápidamente y le entregó un bolígrafo y un pedazo de papel.
Thea y Jonathan encon