Cuando ella se enteró de que James había sido capturado, a Thea se le hundió el corazón en el pecho. Se volvió hacia Thomas, suplicándole que la ayudara.
Thomas se sentó en el sofá y se frotó la barbilla. Estaba sumido en sus pensamientos.
Al cabo de un rato, volvió a mirar a Thea.
Thea sintió un escalofrío mientras Thomas la miraba fijamente. Con expresión recelosa, Thea preguntó: “¿Por qué me miras?”.
Thomas sonrió con picardía. “Tengo un plan”.
“¿Eh? ¿Qué plan?”.
“Dame un minuto,