En un enorme planeta se encontraba una alta montaña rodeada de abundante energía espiritual. En la montaña se erigían varios edificios de diseños únicos y complejos.
Dentro de una tranquila mansión, un anciano vestido con una túnica gris estaba sentado en una silla de madera. El hombre tenía el cabello gris y profundas arrugas esparcidas por el rostro.
Era Lor, el Gran Anciano y cultivador Soberano de Tercer Grado de la Isla Emyr.
Lor había llegado a Endlos hacía bastante tiempo y había aprendid