“Qué desgraciado”.
Todos los hombres empezaron a reprenderlo, con la mirada fija en Quincy.
Ella era tan sensual. Tan seductora. No era de extrañar que James hiciera eso.
Todos los hombres presentes pensaban lo mismo, pero ninguno tenía las agallas para actuar conforme a ello.
Thea no creyó ni una palabra de lo que dijo Quentin. Ayudó a Quincy a levantarse. “¿Es eso cierto, Quin?”.
“No... no lo sé”.
La mente de Quincy estaba confusa después de ingerir aquella droga. No recordaba lo que hab