Wynton nunca creyó que algún día moriría. Nadie podía controlar su destino, ni siquiera el Camino Celestial del Caos.
"No puedo verte en el futuro", dijo Zella con expresión preocupada. "Estoy muy preocupada".
"Ah", Wynton dejó escapar un suave suspiro.
James soltó tres poderosos rugidos desde el interior de su santuario de meditación con la puerta cerrada. Esos tres rugidos agotaron todas sus fuerzas, dejando su cuerpo agotado y desprovisto de cualquier poder. Incluso su fuerza física estaba