Algo debe haber pasado en Cansington.
“Vigila a Henry de cerca”, instruyó James.
Dicho esto, salió de la habitación.
En el pasillo, encendió un cigarrillo y llamó a Thea.
Eran las siete de la mañana.
Thea se había levantado temprano y había ido a la casa de los Watson.
Llevaba un vestido de novia blanco. Una maquilladora la estaba maquillando.
Su teléfono sonó. Al ver que era James, se quedó perpleja. ¿Debía contestar? ¿Qué le diría?
Tras congelarse momentáneamente, contestó la l