Tras el anuncio de Bjorn, nadie se atrevió a pujar.
Llevaba una expresión de satisfacción.
Justo entonces, llegó una voz. Su rostro se ensombreció al ver que James hacía una oferta.
Al ver una cara joven y desconocida, dijo con frialdad: “Oye, ¿no has escuchado que este Rey del Ginseng es mío? ¿Qué significa esto? ¿Vas a ir en mi contra?”.
A James no podía importarle menos Bjorn.
Necesitaba el milenario Rey del Ginseng por el bien de Thea.
Desde el bloque de la subasta, la cara de Ch