Thea había sido objeto de burla durante diez años. Cada vez que salía, su rostro estaría oculto bajo un velo.
Ella pensó que estaba acostumbrada a esto.
Pero en este momento, las palabras de la multitud la atravesaron como cuchillos. Mantuvo la cabeza baja, sin atreverse a encontrarse con las miradas de los espectadores. El odio hacia sí misma comenzó a crecer dentro de ella.
“¿Qué es eso? No la querría incluso si me pagaran”.
“¿La mujer más hermosa de Cansington? Los medios de comunicación